lunes, 18 de septiembre de 2006
Los celulares baratos pueden salir caros
El precio de algunos teléfonos celulares puede parecer atractivo para muchos. Equipos a 50 dolares “son un regalo”, más cuando las empresas los ofrecen con promociones que incluyen cientos de mensajes gratis y hasta 50 pesos de crédito. Paradójicamente, para comprar un celular a bajo precio hay que tener dinero para poder mantenerlo, al menos, durante el primer año después de haberlo adquirido. Entonces, este tipo de equipos puede ser una oferta que el potencial consumidor, en realidad, no necesita.
María Rosa Cooper, directora de Defensa del Consumidor de Córdoba, dice que comprar ciertos celulares es como “adquirir en el supermercado 100 paquetes de galletas porque están baratas, cuando en realidad no las voy a poder consumir”.
Es que los precios varían, y no sólo por la complejidad del aparato, sino que también dependen de que el celular funcione con un abono mensual que se paga a través de una factura fija, cuyo monto puede ser desde los 24 pesos más IVA (es decir 32 pesos) hasta los 89 pesos más IVA, (107 pesos); o prepago, por lo que se paga el aparato (a un precio mayor) y luego el saldo se acredita a través de la compra de tarjetas telefónicas, que pueden ser de 10, 20 ó 30 pesos. Por otro lado, existe la opción de comprarlo “liberado”, lo que significa que el teléfono no pertenece a ninguna de las empresas de telefonía celular, sino que la elección de la misma, una vez que se tiene el aparato, queda a cargo del dueño del teléfono. Claro que esta modalidad resulta más costosa que las otras dos.
Por ejemplo, un Sony Ericson W810 cuesta 1.299 pesos con la línea de Personal (con abono fijo), 1.499 con Movistar y 2.199 liberado. La diferencia es más notable en los teléfonos caros. No obstante, en los sencillos los precios entre los prepagos y con abono distan alrededor de 25 pesos: los más económicos con abono fijo cuestan 69 pesos y 99 pesos los que funcionan con tarjeta.
Tal es el caso de un Motorola C115, que, en la empresa CTI, cuesta 69 pesos con abono de 48 pesos, 89 con abono de 36 pesos, y 99 pesos prepago, es decir 43 por ciento más que con el abono más caro o de un Sony Ericson T290, cuya diferencia en Personal entre el abono fijo y la tarjeta, es de 30 pesos: 89 pesos con abono de 32 pesos y 119 pesos con tarjeta.
El precio del minuto también cambia de acuerdo al monto que se acuerda pagar en el caso del abono fijo, o si el teléfono funciona mediante el sistema prepago. En el primer caso, el minuto cuesta 30 centavos más IVA, y, en el otro extremo, el precio es de 57 centavos más IVA, por lo que el precio final del minuto ronda los 80 centavos.
Hay que tener en cuenta que quien adquiere un teléfono con abono fijo tiene que esperar un año después de la compra si desea pasar al sistema de acreditación mediante tarjetas.
Esta última opción es la más elegida por los que saben que van a dar poco uso al teléfono (entonces compran lo que realmente consumen), o por los que no van a contar con el dinero para pagar la factura todos los meses. Sin embargo, para adquirir el aparato hay que estar dispuesto a pagar alrededor del 30 por ciento más.
Por su parte, los equipos con abono fijo cuestan menos, pero hay que pagar un mínimo de 32 pesos finales todos los meses.
En las empresas dicen que la diferencia en el costo de los equipos se debe a que, mientras los teléfonos que venden con un plan de abono fijo les permite asegurarse por un año (tiempo requerido para poder “pasarlo a tarjeta”) que se pague la línea con un mínimo mensual de 32 pesos, en cambio, en los teléfonos que se venden con tarjeta no saben cuál será el uso de la línea o ni siquiera si tendrá uso.
Así, la diferencia en los precios es lógica desde el punto de vista de las empresas.
Sin embargo, Cooper, advierte que “antes de comprar un aparato y contratar un servicio de alguna de las empresas de telefonía celular hay que evaluar cuáles son las necesidades y posibilidades del cliente”. “Las empresas nunca pierden”, agrega, por lo que “cobran a modo de cuotas lo que los clientes no pueden pagar de una sola vez, por eso hay celulares más baratos que muchas veces se terminan pagando más caros con su uso”.
En ese sentido, Defensa del Consumidor realiza constantemente notificaciones a las empresas de telefonía celular por la falta de información de los reales beneficios y obstáculos que cada opción implica.
Cooper propone “analizar qué plan se ajusta a las necesidades de cada uno para ver si realmente es conveniente”, y sostiene que “estar prevenidos a las ofertas que no siempre son tan buenas como parecen e informados es lo ideal para optar por lo mejor”.
María Rosa Cooper, directora de Defensa del Consumidor de Córdoba, dice que comprar ciertos celulares es como “adquirir en el supermercado 100 paquetes de galletas porque están baratas, cuando en realidad no las voy a poder consumir”.
Es que los precios varían, y no sólo por la complejidad del aparato, sino que también dependen de que el celular funcione con un abono mensual que se paga a través de una factura fija, cuyo monto puede ser desde los 24 pesos más IVA (es decir 32 pesos) hasta los 89 pesos más IVA, (107 pesos); o prepago, por lo que se paga el aparato (a un precio mayor) y luego el saldo se acredita a través de la compra de tarjetas telefónicas, que pueden ser de 10, 20 ó 30 pesos. Por otro lado, existe la opción de comprarlo “liberado”, lo que significa que el teléfono no pertenece a ninguna de las empresas de telefonía celular, sino que la elección de la misma, una vez que se tiene el aparato, queda a cargo del dueño del teléfono. Claro que esta modalidad resulta más costosa que las otras dos.
Por ejemplo, un Sony Ericson W810 cuesta 1.299 pesos con la línea de Personal (con abono fijo), 1.499 con Movistar y 2.199 liberado. La diferencia es más notable en los teléfonos caros. No obstante, en los sencillos los precios entre los prepagos y con abono distan alrededor de 25 pesos: los más económicos con abono fijo cuestan 69 pesos y 99 pesos los que funcionan con tarjeta.
Tal es el caso de un Motorola C115, que, en la empresa CTI, cuesta 69 pesos con abono de 48 pesos, 89 con abono de 36 pesos, y 99 pesos prepago, es decir 43 por ciento más que con el abono más caro o de un Sony Ericson T290, cuya diferencia en Personal entre el abono fijo y la tarjeta, es de 30 pesos: 89 pesos con abono de 32 pesos y 119 pesos con tarjeta.
El precio del minuto también cambia de acuerdo al monto que se acuerda pagar en el caso del abono fijo, o si el teléfono funciona mediante el sistema prepago. En el primer caso, el minuto cuesta 30 centavos más IVA, y, en el otro extremo, el precio es de 57 centavos más IVA, por lo que el precio final del minuto ronda los 80 centavos.
Hay que tener en cuenta que quien adquiere un teléfono con abono fijo tiene que esperar un año después de la compra si desea pasar al sistema de acreditación mediante tarjetas.
Esta última opción es la más elegida por los que saben que van a dar poco uso al teléfono (entonces compran lo que realmente consumen), o por los que no van a contar con el dinero para pagar la factura todos los meses. Sin embargo, para adquirir el aparato hay que estar dispuesto a pagar alrededor del 30 por ciento más.
Por su parte, los equipos con abono fijo cuestan menos, pero hay que pagar un mínimo de 32 pesos finales todos los meses.
En las empresas dicen que la diferencia en el costo de los equipos se debe a que, mientras los teléfonos que venden con un plan de abono fijo les permite asegurarse por un año (tiempo requerido para poder “pasarlo a tarjeta”) que se pague la línea con un mínimo mensual de 32 pesos, en cambio, en los teléfonos que se venden con tarjeta no saben cuál será el uso de la línea o ni siquiera si tendrá uso.
Así, la diferencia en los precios es lógica desde el punto de vista de las empresas.
Sin embargo, Cooper, advierte que “antes de comprar un aparato y contratar un servicio de alguna de las empresas de telefonía celular hay que evaluar cuáles son las necesidades y posibilidades del cliente”. “Las empresas nunca pierden”, agrega, por lo que “cobran a modo de cuotas lo que los clientes no pueden pagar de una sola vez, por eso hay celulares más baratos que muchas veces se terminan pagando más caros con su uso”.
En ese sentido, Defensa del Consumidor realiza constantemente notificaciones a las empresas de telefonía celular por la falta de información de los reales beneficios y obstáculos que cada opción implica.
Cooper propone “analizar qué plan se ajusta a las necesidades de cada uno para ver si realmente es conveniente”, y sostiene que “estar prevenidos a las ofertas que no siempre son tan buenas como parecen e informados es lo ideal para optar por lo mejor”.

